Hace unos días volví de las Islas Feroe. Allí estuve durante 8 días recorriendo las islas con mi grupo, disfrutando de las maravillas naturales que nos ofrece. En este artículo te pongo un resumen de lo vivido. ¿Me acompañas?
Lo primero sería decir dónde se encuentran las Islas Feroe, y es que su ubicación está al sureste de Islandia y al norte de Reino Unido. Son un grupo de 18 islas. Para poder visitarlas es necesario pasar por puentes, túneles acuáticos, ferris y hasta helicóptero.
El tiempo en aquel lugar en agosto es fresco, no pasamos de 12 grados y lo mejor es que la mínima estuvo en 8 o 9 casi todos los días. El cielo está muy nublado, lo que nos permite conseguir momentos de luz mágicos.
Empezamos el tour por la cascada Mulafossur, conocido por caer directamente al mar. No todos los días tienes un cielo despejado con el que puedas disfrutar de una puesta de sol como esta.
A la mañana siguiente pudimos disfrutar de lo que quedaba de buen tiempo de la tarde anterior. El cielo estaba bastante despejado para lo que son las Islas Feroe y hubo momentos en los que los rayos de sol empezaron a colarse entre las nubes. Fue una delicia fotografiar el Dedo de la bruja con dicha luz.
Uno de los reclamos de este viaje y por el cual se apuntaron varias personas fueron los Frailecillos (o Puffins). La primera vez que los vi me enamoré y es que parecen peluches. Me encanta que no tengan miedo y nos permitan acercarnos a 2 o 3 metros. Hay momentos que estamos prácticamente rodeados de ellos y no sabes a dónde disparar, y no estoy exagerando, es tal cual lo cuento. Quizás fue el mejor día del viaje.
En las Islas Feroe te encuentras cascadas por todas partes. Debido a la cantidad de lluvia que cae, las montañas están repletas. Pero la cascada más impresionante es la de Fossá.
También disfrutamos de una luz mágica en la cascada de Eidi. No sólo tuvimos una luz muy bonita, si no que pudimos fotografiar un arco iris el cual enmarcó la cascada.
En Traelanipa hay otra cascada que da al mar. Aunque ese día estaba nublado, volvimos a disfrutar un momento de luz mágico, cuando se abrió un claro e iluminó todas las montañas, el mar y la cascada.
En las Islas Feroe nunca te puedes fiar del tiempo. Cuando está nublado igual se despeja y viceversa. Llegamos al pueblo de Saksun con el cielo encapotado y lloviendo. Conforme salimos de la furgoneta paró de llover y se abrió una zona del cielo donde empezó a coger un color cálido. La puesta de sol estaba cerca y durante un rato pudimos aprovechar esos colores.
Uno de los sitios más espectaculares y donde tenía más ganas de ir fue Drangarnir. Aunque no tuvimos suerte con la luz, el hecho de tener el cielo nublado nos permitió conseguir fotografías de movimiento y largas exposiciones.
Pero sin duda, lo mejor del viaje fueron la risas, el buen rollo y las ganas que pusieron los asistentes. ¡Gracias a todos!
Ya estoy preparando el viaje para el próximo año. Si quieres ver más información sobre el viaje puedes visitar la web o escribirme un email (info@sergioariasfotografia.es)