¿En qué piensas cuando haces fotos?

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Son tantos los motivos por los que cada uno sale con su cámara y toma fotografías que podríamos empezar y no acabar nunca. Pero, y tú, ¿en qué piensas cuando estás haciendo fotos?

Entiendo que mucha gente que lea esto no entienda porqué escribo este artículo, ni tampoco el hecho de que cuando sales a hacer fotos tengas que tener una motivación o una razón de ser. Es posible que lleves poco tiempo con la cámara y simplemente retrates esos momentos que ves pasar delante de tus ojos, o seas un perro viejo y lo que quieras es disfrutar.

La fotografía para mí comenzó como una manera de retratar mis viajes, después se convirtió en mi vía de escape, esa afición que llenaba esos huecos, esos tiempos muertos. Hoy en día lo es todo, lo ocupa todo, me lleva y me trae a sitios increíbles en los que nunca habría imaginado estar, me permite conocer gente que de otra manera no habría sido posible, y a duras penas, pero me permite comer.

Realmente, con el tiempo te vas dando cuenta de que es esa foto que tienes en la cabeza la que tira de ti y hace que no te lo pienses dos veces. Da igual que tengas que hacer 300 km para fotografiar el atardecer o te pases una noche sin dormir.

Si no fuera por esa motivación de poder capturar ese lugar, esa luz, pero lo más importante, pensar en que tienes que fotografiarlo para que la gente lo pueda ver después, seguramente te quedarías en casa. La fotografía no tendría sentido si nadie pudiera ver las fotos, ¿no te parece?

Río Moldava a su paso por Solenice, República Checa. Las anécdotas que suceden en los viajes se hacen más fuertes cuando al final los resultados que obtienes son espectaculares.

Río Moldava a su paso por Solenice, República Checa. Las anécdotas que suceden en los viajes se hacen más fuertes cuando al final los resultados que obtienes son espectaculares.

A veces pienso qué sentido tendría la fotografía si yo fuera el último hombre en la Tierra. Cuesta imaginar que pudiera seguir fotografiando en digital, más que nada porque no habría electricidad así que trabajar con un ordenador sería inviable y por supuesto, de nada serviría subir mis fotos a las redes…¡puesto que ya no serían redes sociales!

Imagino que cambio a la fotografía química, que dentro de lo que cabe, me permitiría seguir tomando mis fotos, ¡que alegría! pero entonces pienso, ¿y ahora qué? ¿quién verá mis fotos? fotografiar esos paisajes, ese atardecer que fue increíble y que seguro que soy el único que tiene fotos de ese momento.

Pero es que la fotografía no sólo consiste en eso. La fotografía es mucho más. La fotografía es un arte y hay muchas maneras de utilizarla. La fotografía puede mostrar algo que acaba de suceder, una mera fotografía, como se oye a veces por ahí, que trata de documentar un hecho, como todas esas personas que hacen una foto al plato que van a comerse, o esas fotos de, “estoy aquí”.

Si la fotografía es un arte, entonces nosotros somos artistas y eso es así, por mucho que le pese a algunos. No es tan sólo hacer clic, tenemos que poner nuestro espíritu en cada fotografía. La idea es crear un estilo propio, quizás lo más difícil hoy en día, teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, donde aparece un nuevo fotógrafo con cada cámara vendida.

Ser original es muy difícil, está todo inventado, hasta que llega uno y hace algo nuevo. Lo único que puede hacer diferentes nuestras fotografías son nuestras vivencias, nuestra intención, nuestros sentimientos, nuestras ideas, es decir, una parte que nada tiene que ver con la técnica.

Albufera de Valencia. Un momento de luz único pero que le da más valor la gente con la que lo compartí.

Albufera de Valencia. Un momento de luz único que viví durante una clase de fotografá, y precisamente, el poder compartirlo con todos mis alumnos le da más valor.

Por supuesto, mucha gente puede hacer una buena fotografía por arte de magia, pero cuando te formas y estudias ves que la composición es la clave para conseguir transmitir. ¿Os imagináis a Cervantes si no hubiera sabido ni el abecedario? “ola, me yamo Migel de Cerbantes”. Me parece que ahora mismo nadie sabría lo que sería El Quijote.

Una fotografía puede tener muchos significados. De hecho, cada persona le dará el suyo propio en el momento en el que la hacemos pública. Sólo nosotros sabemos lo que una fotografía significa para nosotros, lo que estábamos pensando en ese momento.

Y no es fácil, ni siquiera para nosotros. ¿Crees que es posible acordarse de todo lo que has sentido cuando tomas 200 fotos en sólo un atardecer? eso es algo que trato de corregir día a día. Si vivo un momento único, va a ser difícil hacer tantas fotos que te digan algo. De hecho, casi siempre te quedas con “la foto”. Una única foto que define a la perfección ese momento. Esa foto es especial.

Estatua de San Francisco de Asís, Roma. En su momento sabía el potencial que podía tener esta fotografía y todo lo que podía transmitir.

Estatua de San Francisco de Asís, Roma. En su momento sabía el potencial que podía tener esta fotografía y todo lo que podía transmitir. Nunca titulo una fotografía, pero hubo un momento en el que necesitaba ayuda, y esta fotografía era perfecta para ese título.

Se suele decir que el fotógrafo tiene un vínculo especial con sus fotografías, que se deja llevar por la emoción que vivió cuando las tomó, y que precisamente, para poder ser imparcial debe dejar pasar un tiempo antes de volver a verlas en el ordenador. Es cierto, te invito a que lo pruebes.

Pero me estoy andando por las ramas. La idea era, ¿en qué piensas cuando haces fotos? ¿piensas en algo? ¿estás haciendo esa foto por algo en concreto? ¿estás en un lugar con el que siempre soñaste? ¿has fotografiando un instante efímero que nunca más sucederá? ¿has hecho la foto que tenías en la cabeza desde hacía mucho tiempo? ¿piensas en alguien cuando disparas? ¿quieres mandar un mensaje? ¿transmitir un sentimiento? ¿plasmar una idea?

Escaleras de salida de los Museos Vaticanos. Imposible hacer una foto sin gente hay que recurrir a la experiencia para obtener fotografías distintas.

Escaleras de salida de los Museos Vaticanos. Imposible hacer una foto sin gente hay que recurrir a la experiencia para obtener fotografías distintas.

Tengo que reconocer que a veces me canso de fotografiar lo que ya ha sido fotografiado miles de veces. Mi reto y lo que me anima a seguir es poder hacerlo a mi manera, poder hacer algo diferente porque, si hago otra vez lo mismo, ¿de qué sirve? Entiendo que nosotros, los fotógrafos de viajes queramos visitar lugares nuevos y tener esa foto, pero no deberíamos conformarnos con eso.

La fotografía de naturaleza es cruel y muy sacrificada, pero basta un pequeño milagro para devolvernos la ilusión y saber que ha merecido la pena el esfuerzo. Hoy en día las fotos espectaculares son las que llaman la atención, es lo que todo el mundo busca, es con lo que todo el mundo sueña, con esos colores, con esos atardeceres que nunca olvidaremos. ¿Pero qué pasa cuando no sucede? no lo podemos dejar todo en manos del destino, no es o blanco o negro.

Grupo Odle, Alpes Dolomitas. El esfuerzo y la compañía de este viaje hará que siempre recuerde este momento de una manera especial.

Grupo Odle, Alpes Dolomitas. El esfuerzo y la compañía de este viaje hará que siempre recuerde este momento de una manera especial.

Tenemos que empezar a dar más valor a otros aspectos de la fotografía y menos a esa explosión de colores. Por que no tenemos un “modo Dios”, con el que todo fotógrafo de naturaleza ha soñado alguna vez. Esa aplicación en la que poder colocar esa nube un poco más a la izquierda, esa montaña un poco más alta, eliminar ese poste eléctrico, o enterrar esa carretera que aparece en un lado.

¿Cuántas veces has vuelto a ver una fotografía tuya y no te ha transmitido nada? quizás en la mente tienes un bonito recuerdo, pero al ver tus fotos no consiguen devolverte a aquel lugar, a volver a sentir lo que sentiste.

Albufera de Valencia. A veces sí encuentras lo que andas buscando. En esas ocasiones te sientes muy orgulloso.

Albufera de Valencia. A veces sí encuentras lo que andas buscando. En esas ocasiones te sientes muy orgulloso.

Yo soy un fotógrafo que busca la estética, que busca la belleza de las cosas, sean bellas o no. En el fondo lo único que hago es mostrar la mejor cara, como aquellas personas que tiene un lado bueno. Pero llega un momento en que eso no es suficiente y hay que seguir dando pasos. Conseguir transmitir sentimientos con mis fotografías es algo que poco a poco me ha ido obsesionando. A muchas de mis fotografías les aplico un sentimiento o un significado a posteriori, lo cual no está mal. Sin embargo, mi meta es la de ser capaz de transmitir con una foto el sentimiento que tengo en ese momento.

El ser humano tiene la capacidad de recordar, de volver a un tiempo pasado y sentir lo mismo que sintió, pero necesitamos ciertos estímulos. ¿Alguna vez has escuchado una canción del pasado ligada a un recuerdo y automáticamente te has sentido como si estuvieras allí de nuevo? ¿No te ha pasado lo mismo cuando un olor te ha resultado familiar?

No es casualidad que sea a través de los sentidos que esto nos suceda, de ahí que la fotografía pueda provocar las mismas sensaciones. La fotografía tiene la facultad de hacernos recordar, al igual que la música y el olfato.

La fotografía te permite recordar esos momentos pasados, los lugares visitados, y como no, a esas personas más especiales. La fotografía es un diario visual que nos permite recordar todo aquello que hemos vivido. Pero puede ir más allá.

Castillo de Zafra junto a la Vía Láctea. A priori una fotografía normal que toma un valor especial cuando la compartes con ciertas personas.

Castillo de Zafra junto a la Vía Láctea. A priori una fotografía normal que toma un valor especial cuando la compartes con ciertas personas.

Si piensas en algo cuando tomas fotografías, si sientes algo especial cuando estás haciendo fotografías, si estás ahí por un motivo concreto y sólo tú sabes que esa foto va dedicada a alguien, si ha supuesto mucho esfuerzo poder llegar hasta ahí, si consigues una fotografía que plasme todo eso, no tendrás meros recuerdos, sino imágenes que te harán recordar todo lo que sentiste en aquellos momentos.

Si escuchas una canción que no te dice nada, no sentirás nada. Si un olor no está ligado a un sentimiento, tampoco. Si tus fotos están vacías serán meros recuerdos y no te transmitirán nada.

El camino es largo, y por suerte o por desgracia, en este mundo no hay atajos. Es necesario pasar por todas las fases y tiempo para ir asimilándolas y cogiendo experiencia. Aprender de los demás, equivocarse para poder acertar.

Es una evolución que no todo el mundo tiene o simplemente por la que no quiere pasar. Pero para los que estén dispuestos verán que pasarán de pensar que la fotografía es simplemente hacer clic a darse cuenta de que con sus fotos pueden incluso hacer llorar a la gente de emoción.

 

 



Sergio Arias

Fotógrafo profesional en Valencia

Fotógrafo especializado en fotografía de viajes, naturaleza y turismo.
Profesor de fotografía que imparte cursos de fotografía en Valencia y Talleres fotográficos de naturaleza. Realizo Viajes fotográficos para aficionados a la fotografía por todo el mundo.


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