Historias de una foto: la Luna sobre el Golden Gate



La fotografía se ha utilizado a lo largo de su historia para múltiples propósitos, como por ejemplo, contar historias. Sin embargo, detrás de muchas fotografías se encuentra su propia historia. Aquí os cuento la historia de la Luna sobre el Golden Gate.

Como decía antes, contar lo que sucede a través de fotografías es algo que se ha hecho siempre. Fotografiar lo que uno ve no es suficiente. Es una manera de escribir, como si de un libro se tratara pero sin palabras.

Desde hace mucho tiempo, incluso diría que desde siempre, sin darme cuenta he ido contando historias de mis fotos. Por si acaso no me conoces, yo fotografío paisajes, no importa si estoy en medio de la naturaleza o en una ciudad llena de rascacielos. Es difícil contar historias a través de este tipo de fotografías, y quizás por eso suelo contar la historia que hay detrás de cada fotografía.

Obviamente, no todas las fotografías tienen grandes historias, y por desgracia, a veces la fotografía no está a la altura de la historia que hay detrás. En mi caso, por mi trabajo, viajo a muchos lugares para retratarlos y allá donde voy siempre suele suceder algo, una anécdota, un encuentro, una circunstancia que, en mi caso, le da más valor a la fotografía.

Una de las primeras tomas que hice, cuando aún estaba muy oscuro y la Luna muy alta. Distancia focal: 256mm
Una de las primeras tomas que hice, cuando aún estaba muy oscuro y la Luna muy alta. Distancia focal: 256mm

A veces pienso que todo lo que hay detrás de la foto, mis experiencias vividas no hacen que la foto tenga más o menos valor para aquel que la mira. Tan sólo lo tiene para mí. ¿Tú que piensas?

Desde mucho antes de viajar a San Francisco ya sabía que quería fotografiar la Luna. Las fechas coincidían con la Luna llena, lo que significa que saldría a la hora azul, momento perfecto para fotografiarla. «Sólo» tenía que buscar la localización más idónea.

En un primer lugar quería fotografiarla contra San Francisco, pero una vez en la ciudad me di cuenta de lo lejos que estaban los posibles puntos y la dificultad para llegar y volver desde allí. La única manera habría sido coger un Uber.

El primer día exploré la ciudad y me hice una idea del lugar, y así era más fácil ver, sobre el mapa, las opciones reales. Así que la foto la tenía que hacer desde el punto opuesto, desde una isla que hay al otro lado de San Francisco. Había una posibilidad de llegar allí lo suficientemente pronto, y era coger el primer bus. Para llegar hasta la parada había que andar 1 hora desde el hotel. Teniendo en cuenta que la Luna se pondría sobre las 6:15, imaginar a qué hora me tenía que levantar.

Tengo una foto vertical hecha unos segundos antes en la que la Luna está alineada con la punta del puente. Sin embargo, enseguida se te va en cuanto haces varias fotos sin moverte. Distancia focal: 428mm

Pues bien, llegué a la isla, era de noche, el cielo estaba despejado, la Luna estaba ahí, bien alta todavía pero había dos problemas: el primero era que tenía una valla que lo tapaba todo debido a una obra. El segundo es que no se veía el puente de la cantidad de niebla que había.

Rodear la obra era la única opción. Lo intenté hasta que llegué a otra valla, no tenía fin, y rodearla daba la sensación de que me iba a llevar demasiado tiempo. Después de 5 minutos de indecisión decidí saltar la valla, entrar en la obra y más adelante volver a salta otra valla para acceder a la calle. Digamos que fue un atajo. Esto, que escrito parece sencillo no lo fue tanto en aquel momento. Ya en la calle, llegué al espingon donde tenía unas vistas magníficas. No estaba solo, qué raro.

¿Sabéis lo más curioso? que si no me hubiera bajado del bus en la primera parada de la isla habría llegado hasta ese punto, sin tener que andar y sin saltar vallas. Esto es lo que supone no tener la información suficiente, o haber estado allí con más tiempo, de día.

El siguiente problema es que hacer este tipo de fotos de la Luna no se puede hacer desde cualquier punto. Se calcula el punto exacto y tiene que ser allí. Pensar que me había tenido que desplazar mucho más al norte para tener visión directa con el puente, así que conforme la Luna iba bajando se me iba yendo del encuadre hacia la derecha.

Así que, simplemente dejo que se desalinee y trato de obtener otro tipo de composiciones. Distancia focal: 600mm.

Llegó un momento que ya no podía moverme más a la izquierda porque estaba la obra. Fue entonces cuando apareció un ángel salvador, y es que un obrero llegó en ese momento y abrió las puertas. Para conseguir una foto la mayoría de las veces no me lo pienso, así que allá que fui y empecé a comerle la cabeza para que me dejara pasar.

Después de un montón de negativas al final accedió diciéndome que entraba bajo mi responsabilidad. Yo encantado. Le dije que iban a ser 5 minutos, pero sabéis que eso no fue así. Me fui moviendo a la izquierda en cada disparo para alinear la Luna con la punta del puente. No sabéis lo rápido que se mueve. Tenía que adelantarme para que me diera tiempo a colocar el trípode, enfocar y disparar antes de que se me desalineara y si os dais cuenta, más de una foto no está alineada, así que intenté buscar otra composición diferente, menos simétrica, porque iba a ser difícil clavarla en todas.

Aquí utilicé el Tamron 150-600mm que escogí para este viaje a EEUU en vez del dron. Además, hubo momentos en los que usé el extender 1.4x. Aquí pierdo el autofocus y algo de calidad. De hecho, todo se complica en cuanto lo pongo, pero es que tengo un 840mm. Para todas las fotos utilicé la Sony a7 III. Esta cámara me la compré para solucionar todos esos problemas que me encuentro cuando hay poca luz. Debido al gran rango dinámico y a su sensor puedo disparar cuando hay mucho contraste y levantar sombras sin perder tanta calidad y sin que aparezca tanto ruido como con la Canon 5D Mark IV.

Conforme iba bajando la cosa se iba poniendo más interesante. Poder capturar la Luna superponiendo el puente fue increíble. Lástima la niebla, que impidió verla entera, aunque hizo la despedida más interesante. Distancia focal: 840mm.

No sabéis la alegría que te invade cuando ves que finalmente lo has conseguido. Cuando salí de la obra no vi al obrero, al cual quería enseñarle alguna foto para que viera que había contribuido para hacer algo importante.

Por cierto, el problema de la niebla finalmente no fue tal, ya que era una niebla baja, a ras del mar, por lo que la parte superior del puente era visible. Sin embargo, en cuanto la Luna sobrepasó la punta del puente, esta empezó a desaparecer poco a poco.

Hoy en día es cada vez más difícil conseguir una fotografía original e única, sobre todo si vas a sitios muy conocidos. Cuando viajo me marco ese objetivo, lo cual no es fácil y supone estrujarse a veces el cerebro y realizar esfuerzos que de otra manera no haría. A veces salen, otras no.

Espero que esta historia os motive para conseguir aquella foto única con la que has empezado a soñar en tu mente.



Sergio Arias

Fotógrafo profesional en Valencia

Fotógrafo especializado en fotografía de viajes, naturaleza y turismo.
Profesor de fotografía que imparte cursos de fotografía en Valencia y Talleres fotográficos de naturaleza. Realizo Viajes fotográficos para aficionados a la fotografía por todo el mundo.


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